Los principales cuidados que se debe dar al agua de una alberca son los siguientes:

FILTRACIÓN:

La filtración deberá efectuarse en forma continua cuando los usuarios no se encuentren en la alberca. Es recomendable que el agua de la alberca se filtre al menos cuatro horas al dia.

El cuidado y mantenimiento de los filtros es indispensable para tener un sistema en óptimas condiciones. Periódicamente se deberá lavar el filtro para que su eficiencia sea máxima.

ALCALINIDAD, pH Y CONCENTRACIÓN DE CLORO:

El control de alcalinidad, pH y cloro es determinante para tener un agua de buena calidad en la alberca. Tener estos valores dentro de los límites sugeridos significa que el agua está en balance. Un agua balanceada y un buen sistema de filtración y limpieza garantizan un agua segura y de excelente calidad para comodidad y agrado de los usuarios.

pH. Un valor demasiado alto o demasiado bajo de pH causa irritación en ojos y piel y molestias generales en los bañistas. Esto se debe a que pH de la piel es de 7.4 a 7.6 por lo que un valor distinto causa los problemas mencionados.

También, un valor alto de pH favorece la formación de coágulos y partículas que precipitan y causan turbidez en el agua.

El valor de pH del agua deberá estar en un rango de 7.2 a 7.6, siendo 7.4 el valor óptimo. Si el pH es menor de 7.2 se deberá agregar el producto químico adecuado hasta que el pH esté dentro del rango de 7.2 a 7.6.